Comenzar la dieta paleolítica

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Introducirse en la dieta paleolítica.

Cambiar los hábitos alimenticios para comenzar a llevar una dieta paleolítica puede ser un gran paso para muchas personas. La adicción a los azúcares y a los hidratos de carbono en general es muy fuerte  y no todo el mundo está dispuesto a hacer este cambio de golpe.

Es normal, somos humanos y la comida también es un motivo de placer, no solo es algo con lo que nos nutrimos. Pero si somos conscientes de cómo nos estamos alimentando y las consecuencias que una forma incorrecta de comer puede tener en nuestro cuerpo, concienciarse de que hay que cambiar es mucho más sencillo.

Tres niveles en la dieta paleolítica.

Muchos de los principales desarrolladores de la dieta paleolítica consideran que no hay por qué realizar el cien por cien de las dietas dentro de las directrices de esta dieta, sino que se pueden diferenciar tres niveles a la hora de hacerla y que esta sea correcta.

Algunas personas irán dando pasos hasta llevar una alimentación cien por cien paleo, otras quedarán en el primero de los niveles de forma permanente. Es una opción personal que cada uno debe de valorar, sobre todo escuchando su cuerpo y viendo que es lo que realmente le pide.

Nivel uno, tres comidas libres a la semana.

Este primer paso de cara a una dieta paleolítica consiste en que a lo largo de la semana se pueden realizar tres comidas con alimentos no paleo. Tres comidas, no tres días libres, que es un error muy común en mucha gente. No es un nivel muy recomendable si se quiere perder peso, ya que tres comidas fuera de los hábitos saludables pueden dificultar alcanzar el peso adecuado de la persona.

Algunas personas en una de esas comidas libres no hacen una comida especial, pero aprovechan para acompañar su plato paleo de un refresco con gas, sea con o sin azúcar,  porque ese es su pequeño “pecado” alimenticio y a lo que más duro les resulta de renunciar.

Nivel dos, dos comidas libres a la semana.

Puede ser un segundo paso, un avance tras el primer nivel. Pero también se puede escoger comenzar la dieta de este modo. Mucha gente aprovecha para que estas comidas sean las del fin de semana, cuando tienen más compromisos sociales y les resulta más duro adaptar su forma de comer ya que acuden a casas de familiares, fiestas con amigos etc.

Es conveniente que en estas comidas libres no nos dediquemos a embutirnos con todo aquello de lo que hemos prescindido el resto de la semana. Tan solo nos estaríamos engañando a nosotros mismos. Una comida libre puede suponer tomar un menú normal de comida no paleo: un entrante, un plato fuerte y un postre. Pero no debe de ser un abuso que no haría más que desequilibrar a nuestro organismo. ¿Echa mucho de menos la pasta?, pues puede tomar un plato de su pasta favorita pero acompañándola de una salsa con carne, tomate y especias totalmente casera y paleo en vez de una ya preparada.

Nivel tres, una o ninguna comida libre a la semana.

Es el nivel más recomendable para aquellos que tienen algún tipo de problema de salud que necesite que se cuiden algo más o si se desea perder peso. Se puede hacer una comida libre a la semana en los términos ya comentados o hacerla solo si es necesario por un compromiso social.

La dieta paleolítica tiene que ser algo que se haga porque se entiende como la forma correcta de alimentarse y se toma la decisión de corregir los malos hábitos. Hay que entender el por qué de cada alimento no recomendado y decidir si se consumen o no algunos alimentos sobre los que no hay una postura rígida o única. Es una dieta en la que cada uno asume la responsabilidad de su propia alimentación y nadie tiene que sentirse mal si un día especial come alimentos no paleo. Lo importante es adquirir hábitos buenos, saludables y sobre todo duraderos.

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