Mi chico de abrazos intensos

Mi chico de abrazos intensos
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Mi chico de abrazos intensos

Ella me llama así: “Mi chico de abrazos intensos“…

Mi chico de abrazos intensos
Mi chico de abrazos intensos

Me gustó sin quererlo, mientras nuestras vidas discurrian ahora paralelas, ahora secantes, pero nunca tangentes. ¿Quien sabe cuantas veces nos cruzamos durante nuestra existencia? Quizás ninguna o tal vez miles. Me gusta imaginarme que el destino me regaló instantes en que me cruzaba con ella y se le caía un libro de las manos, y yo se lo recogía cambiando para siempre mis días. Pero no pasó aunque debió suceder si la vida fuese justa.

Me gusta mirarla cuando se gira o se ríe. Ver cada gesto con toda la atención posible para después imaginarlo e imaginarlo hasta que se desgasta ese recuerdo. Que me sirva de oxígeno antes de meter la cabeza bajo el agua de nuevo. Y aguantar, y aguantar. Sin ver realmente la luz al final del tunel. Sin esperanza ninguna que me calme el dolor porque no será mía. Que te ardan las entrañas hasta no valer nada la pena es un castigo demasiado duro por no estar en el momento y lugar adecuado. O quizás si lo estuve. La conocí y entró en mi vida para revolverla como sólo ella podría. Para hacer temblar cimientos pero también para ser capaz de cambiar mi pena por alegría en un sólo instante. Nadie más que ella puede ser así. Nunca conocí a nadie tan especial. Me hace sentir de hecho que jamás conocí a nadie de verdad.

No quiero verla porque me hiere recrearme en que no estoy junto a ella. Pero al segundo quiero abrazarla como nunca lo hice. Hasta que se nos salga la vida por los poros y que todo lo que nos rodea no exista. Me duele. Pero la amo. La quiero más que mi propia vida. Porque ella es parte de mí hasta el fin. Lo quiera o no. Me queda luchar contra ello o asumirlo. No quiero perderla. Aunque sea de esta manera. Sin rozarla. Sin sentir su aliento en mi piel. Que más da. Eso son tonterías de enamorados. Esto es amor de verdad y con mayúsculas. Quiero que sea feliz y si esta es la forma, que sea.

Veré en sus hijos lo que pudo ser. Pero los miraré con una luz en los ojos como poca gente podrá entender jamás. Porque llevan parte de ella y de mí. Porque esto supera cualquier límite físico. No hay tiempo ni espacio que nos separe. Aunque daría media vida por haber formado equipo con ella en el día a día, lo somos de algún modo extraño. Como lo entendemos ella y yo.

Porque ella me llama “mi chico de abrazos intensos“. Y siempre será así. Nadie podrá ocupar su lugar ni el mío en este lugar tan extraño donde soy feliz, en ese instante en que la veo. Aunque sólo sea eso. Un instante fugaz.

Y cuando lo leas. Que sepas que te quiero. Que nada cambia. Que estoy en nuestro faro. Que no te hablo porque prefiero verte en silencio. Que es lo que menos daño me hace. Pero que lo que importa está ahí. Que me haces falta. Así.

Tu chico de los abrazos intensos

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